18 de febrero de 2012

El tiempo se te escapa entre los dedos...

 Esta entrada es mas bien una reflexión de vida. Iniciemos pues.

¿Por qué late el corazón? ya lo he dicho en anteriores ocasiones, debe haber algo que cada mañana al despertarte te haga tener ganas de vivir, ganas de superar a los demás, de superarte a tí mismo, tener ganas de ser mejor... ganas de ser feliz.

Tal vez sería imprudente de mi parte preguntarte a tí, lector, directamente cual es tu razón de vivir. Yo mismo a veces dudo de mi motivo de vida, pero no dejo que eso me frene, cada día para mi es aprender y tal vez la frase mas valiosa que quedó grabada en mí fue la siguiente, que he de confesar, leí en un videojuego conocido como Final Fantasy IX, de la ya antaña consola PlayStation:

"Cada día se aprende algo nuevo. kupó"

Bueno, el "kupó" era una especie de jerga del personaje, pero esa frase me hizo pensar tanto y por tanto timpo que jamás la olvidé. ¿Y si cada día te dedicas a aprender una cosa nueva?, ¿y si cada día sigues perfeccionando lo que ya sabes? ¿si cada día compartes con los demás lo que sabes?. Hube llegado a la conclusión de que cada día valdrá la pena si haces algo importante para tí. Incluso en esos días libres, llenos de flojera y ocio, podemos tomar la decisión en un momento de cambiarlo todo. Como si derrepente decidieramos salir corriendo, o simplemente besar a la persona que nos gusta de un momento a otro... solo por que sí. Seguir el impulso.

Claro hay que medir esos impulsos y saber cuando puede resultar contraproducente el seguirlos de un momento a otro. Pero mi consejo sigue siendo el de siempre: Hagan que cada día valga la pena.

Suponiendo que ustedes gusten de no hacer nada los sábados. En un año hay aproximadamente 52 semanas, eso significa que habría 52 sábados, es decír en un año habrían pasado 52 días tirados sin hacer nada... suponiendo que repitan esto durante 40 años de su vida esto representaría 2080 días de su vida tirados en un sofá. Algo así como 7 años y medio de su vida sin hacer nada.

A mi personalmente me da asco estár tirado en la cama toda la mañana, me siento parásito, y de solo imaginarme 7 años lo mismo me da 7 veces mas asco, jajajaa.

Yo no voy a juzgarlos ni a criticarlos por la simple razón de que no conozco individualmente a cada lector, el parrafo anterior es solo mi sentir conmigo mismo.

Ahora imaginen esos "7 años de vida", esos 2080 sábados dedicando unas horas a hacer algo, algún deporte, arte, estudio. Parece utópico imaginarlo así ahora pero sería, almenos para mí, increible que dentro de 40 años recuerde esta reflexión y me de cuenta que no desperdicie poco menos de un cuarto de vida haciendo nada.

Finalmente he de decir lo siguiente. Late el corazón por las cosas que te apasionan hacer, y si te apasiona hacer algo, no lo dejes. Yo soy ingeniero y juego futbol cada fin de semana que tengo libre. Escribo en ratos libres y dibujo, aprendo a tocar el piano y leo un par de libros y aún en otros ratos estudio y todo eso lo hago por mero gusto.

17 de febrero de 2012

Vida, hoy.

LAS BESTIAS MALDITAS III
Sentados, tomados de la mano, pude respirar el oxígeno que nos brindaba ese lugar, el calor nos envolvía como una nube de neblina bajando a lo alto de los cerros, en ese momento lo único que quise fue vivir, y no pensar en el ayer ni en el mañana. Tampoco quería alargar el momento al infinito, sólo quería vivirlo, y respirar el tiempo segundo a segundo. Así fue hasta que la realidad se tornó rara, borrosa y cálida, pero a la vez era perfecta.

Inmerso estaba cuando la revelación me golpeó como una bofetada de aire, me ví a mi mismo en días pasados abrazado al futuro con tanta seguridad que no veía lo etéreo de su cuerpo, así pasé mucho tiempo hasta que un buen día voló, desapareció y caí de frente. Esa caída me regreso a mi lugar en la tierra de las bestias junto con la mujer que acompañaba. Respiré hondo. Me dispuse a admirar como el ocaso dona su energía al infinito que se encargará de transformarla en un nuevo amanecer. En eso abrí los ojos a que es un proceso infinito y hermoso, que ocurre todos los días en mi mundo, y que jamás nadie se toma el tiempo de admirar.

Al ver tantas cosas me sentí pequeño, insignificante en relación al Universo, y que no no sabía si mañana estaría donde hoy estoy, o si sería quien soy ahora. ¿Que más puedo decir? no recuero más de mis visiones, pero lo que estoy seguro es que aprendí a vivir la vida hoy.

Tu vida y la mía

LAS BESTIAS MALDITAS II
Comencé a caminar hacia ninguna parte, pues ahí no existían los puntos cardinales, la bestia seguía mirándome, sin hacer nada más, era algo parecido a un lobo o a un coyote, sus orejas eran algo largas, sus colmillos filosos podían percibirse desde donde me encontraba, ojos pequeños pero profundos, que me cargaban con una mirada pesada y penetrante. Yo no sé si le tuve miedo o admiración, respeto o lástima, solo recuerdo que se materializó una figura femenina de algún lugar, intercambiamos palabras, juntamos nuestros labios y unimos nuestras vidas.

La bestia saltó y esa imagen quedó grabada en mi mente para siempre, con las fauces abiertas, mirándome con esa mirada pesada por hipnotizante, casi presumiendo el pelaje de su cuerpo, sus patas, su nariz, sus orejas, su lengua.

Yo caminé con mi figura femenina hacia algún punto del horizonte, mientras observaba que a mi alrededor salían distintas figuras humanas con sus propias bestias, unas bestias maravillosas a la vista de cualquier alma mortal. Estos entes trataban de acercarse a mí, no sé si para tocarme o tentarme, pero la bestia detrás de mí los ahuyentaba. Así fue por mucho tiempo, no sé cuanto pues el tiempo allá no se mide igual que aquí y entre más avanzábamos la bestia crecía más y más.

Inferí que la bestia venía con mi acompañante y nos protegería el tiempo que estuviera aquí, así que seguimos caminando hasta que me dijo "ahora que tu vida y la mía se han unido estamos listos". Así que me senté junto con ella a esperar mi siguiente epifanía.

parte anterior:

Donde acaba lo azul

LAS BESTIAS MALDITAS I
Aquí empieza una historia, una historia larga o corta, bella quizás, ya ni sé, lo único que se viene a mi mente ahora es que me encontraba tirado en el pasto en un lugar conocido por mí. Un lugar seguro, mirando al cielo cuando atravesó por mi cabeza una idea, un pensamiento que quizás jamás debió haber sido concebido por mi cabeza, no por su naturaleza, sino por los hechos que desataría. Una nube cruzó el cielo y al desaparecer sólo quedó lo azul. Un infinito azul. A lo que mi mente desgraciadamente pensó, ¿porqué no puedo ver lo negro desde aquí? es decir, de aquí en la tierra al espacio ya no hay nada, ¿entonces porqué no se ve negro? Lejos de pensar ideas científicas como la atmósfera mi mente se envolvió en pensamientos lejanos.

En el lugar donde acaba lo azul y empieza lo negro no es visible para nosotros, es más, no podía imaginarme como se ve ese lugar, ese cambio de color, ese brinco, esa transición. Fue entonces cuando de entre los árboles que rodeaban la pradera miré una bestia, me miraba fijamente pero no le di importancia, aún no entiendo por que, solo seguí pensando en ese lugar infinito donde acaba lo azul del cielo, ¿qué hay ahí? ¿qué no quieren que veamos? quizás es la energía que mueve al mundo, o satélites de países extranjeros que investigan lo que hacemos, o el inconsciente colectivo universal, o algún tipo de seres vivos, quizás ahí están las pleyades esperando bailar con lo semi-dioses, o alguna escena que los humanos no deben ver.

Sumiso en mis ideas estaba cuando ya no había nada, ni calle, ni humanos, ni nada, solo la pradera infinita y el profundo azul del cielo con todo y sus nubes y estelas, con todo y su Sol y sus misterios, fue entonces cuando empezó mi viaje, mi viaje a la tierra de las bestias.